| La arquitectura civil de los Valles Pasiegos no sólo está caracterizada por la cabaña
pasiega, más abundante al sur del valle, sino tambien
de un gran patrimonio civil y religioso. El primero con una gran
cantidad de casonas, torres, palacios y rollos heráldicos,
el segundo con una convivencia de estilos dentro de los cuales el
románico tiene importantes muestras.
Los palacios de la comarca datan de los siglos
XVI y XVIII . Dos de ellos, Soñanes y Donadío
responden a una práctica habitual en muchas de estas construcciones
en la región, y es que surgen como extensión de una
primitiva torre medieval, circundando a la misma. Dejando patente
el antiguo esplendor señorial, las mejores representaciones
las encontrará el viajero en Villacarriedo, Castañeda,
Selaya y Saro.
No son muchas las torres que podemos encontrar
en la comarca. Al margen de las que aparecen como núcleo
central de los Palacios de Soñanes y Donadío,
cabe mencionar Torrevieja en Santa María de Cayón,
el Palacio de Pino en Penagos y una tercera en La Abadilla
de Cayón de la que sólo se conserva íntegramente
la fachada principal.
Las primeras son edificios medievales, altos y estrechos,
con una clara vocación militar, defensiva, pues eran refugio
de caballeros, escuderos e hidalgos. Son de piedra, sólidamente
construidas, con muros especialmente gruesos de mampostería
o sillería, cubierta a cuatro aguas, almenas y saeteros debajo
de los voladizos del tejado.
La estructura interna es sencilla, con cuatro plantas,
la inferior como bodega. El piso principal destinado a la recepción
y habilitado como sala de banquetes, y los dos superiores como habitación
y residencia del señor y su séquito. Cada uno de los
pisos se comunica con el resto mediante una escalera adosada al
muro, de uno o dos tramos en cada planta, y construida normalmente
en madera. |