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Rutas Cuenca del Pisueña
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Ruta 6 - El Alto del Caballar en Villafufre
DESNIVEL: 400 metros. Entre 260 y 660 metros.
DURACIÓN: Dos horas y media.
DIFICULTAD: Fácil. El recorrido se hace por pistas y senderos.
ÉPOCA RECOMENDABLE: Todo el año.
Descripción general de la ruta
El río, que recorre el valle casi en línea recta de
Sur a Norte, talla en la sierra una estrecha hoz, para seguir después
rumbo paralelo a la elevación montañosa, en busca de su desembocadura
en el río Pas. Atravesaremos también una vaguada cubierta de bosque autóctono.
Partimos del alto de San Martín, a mitad de camino entre los valles del
Pisueña y del Pas, en la carretera que une Santibáñez de Carriedo con
Puente Viesgo. En San Martín, nos desviamos a Sandoñana. En la primera
curva, junto a una casa, dejamos la carretera para seguir recto por un
camino. Ascendemos entre castaños, robles, prados y cabañas unos 40 minutos,
ignorando las desviaciones que salen al paso.
Alcanzamos una cabaña asentada sobre un amplio collado. Desde este punto,
se domina el valle del Pisueña hacia el Sur y hacia el Este, con los núcleos
de San Martín, Sandoñana, Penilla y Susvilla. Podemos apreciar la forma
lineal del pueblo de San Mart’n, construido a lo largo del camino que
une los dos valles. Las otras aldeas tienen las casas agrupadas configurando
núcleos aproximadamente circulares. Hacia el Oeste y el Suroeste, encontramos
los pueblos de Ojuriego y Trasvilla en primer término, y enfrente y al
pie de un hayedo relativamente extenso, el núcleo de Rasillo. Cierra la
perspectiva el valle del río Pas.
En esta vista general del valle se aprecia la distribución de los grupos
de árboles. Unos medran alojados en las vaguadas que bajan de la sierra,
beneficiándose de la mayor humedad ambiental que encuentran en las márgenes
de pequeños torrentes y otros se desarrollan en los linderos que separan
fincas. Ambos emplazamientos han sido respetados por la explotación forestal.
En el primer caso, porque el terreno de las vaguadas es a menudo quebrado
y difícil de transitar, lo que hace demasiado costosa la extracción de
la madera. En el segundo porque la propiedad particular y el aprovechamiento
directo que hacen de ellos sus dueños los ha protegido. Los árboles de
bordes y linderos compartimentan el terreno cultivado y satisfacen las
pequeñas necesidades de madera. Podría decirse que el uso tradicional
los conserva.
Salta a la vista el contraste que ofrecen estos espacios con las laderas
de pendiente continua de la sierra, que han sido aprovechadas de forma
intensiva para el cultivo forestal.
El camino se divide en el collado. A derecha e izquierda, una pista forestal
mantiene una altitud constante, recorriendo la ladera Sur de la sierra.
Nosotros continuaremos por el ramal que asciende decididamente hasta el
Alto del Caballar, cuya cima está rematada por una antena de comunicaciones.
Si hasta el collado la vegetación dominante estaba formada por especies
de hoja caduca, desde esta altura y hasta la culminación, el monte está
cubierto de pinos, y en menor medida de eucaliptos. La ascensión no tiene
ninguna dificultad. La cima se alcanza en unos 20 minutos y ofrece una
panorámica muy completa de la zona, que se extiende hacia el Oeste hasta
las montañas de Campoo, y hacia el Norte hasta la bahía de Santander.
Regresamos hasta el collado por el mismo camino. Durante la bajada, estamos
viendo en primer plano una vaguada que se extiende a nuestros pies en
dirección al río Pas.
Frente a nosotros vemos la ladera orientada al Norte cubierta por un denso
bosque autóctono en el que dominan robles y castaños, y que vamos a atravesar
siguiendo una senda poco marcada. Para ello, tomamos en el cruce de caminos
del collado, la pista forestal que sale a nuestra derecha en el sentido
de la bajada. A escasos cien metros abandonamos el camino principal y
nos desviamos por un ramal que desciende hacia el interior de la vaguada.
Pronto queda interrumpido por un pequeño torrente, que lo corta en su
descenso desde la sierra. Con un poco de atención se reconoce a mano izquierda
una estrecha senda que penetra en el bosque. Al principio, la vegetación
está formada por matorrales y puede parecer difícil avanzar, pero en unos
minutos, atravesada la orla de matorrales, se penetra en un robledal con
ejemplares de gran porte, donde no faltan otros árboles que habitualmente
acompañan a este tipo de bosque: acebos, castaños, hayas, y en las orillas
de los pequeños cursos de agua, sauces, arraclanes y alisos.
Seguimos recorriendo la senda, aunque en algœn momento el paso se vea
dificultado por la vegetación. Pronto encontraremos otro riachuelo. Al
atravesarlo, la estrecha vereda se ensancha y se hace camino. Ahora estamos
sobre la ladera más húmeda de la vaguada y empiezan a ser abundantes los
castaños. Un poco más adelante, el camino se bifurca. Hacia la derecha
desciende en dirección a Trasvilla y Ojuriego.
Nosotros tomaremos la desviación de la izquierda que remonta la vaguada
hasta salir al collado del que partimos. En total habremos invertido unos
treinta minutos en atravesar el bosquete.
Hemos visto que la mayor parte de la vegetación arbórea de la sierra son
pinos y eucaliptos cultivados con fines industriales. Las laderas descubiertas
muestran las marcas de la extracción industrial de la madera, y el trazado
de las pistas, que ciñen el monte a distinta altura, delata la intensidad
de esta actividad. Sin embargo, entre los pinos y los eucaliptos aparecen
frecuentemente robles y castaños jóvenes, en un intento tímido pero visible
de recuperar el terreno cedido a las especies cultivadas. Los rodales
de robles, castaños, fresnos, arces y alisos alojados en las principales
vaguadas, conservan ejemplares de gran tamaño, que dan idea de la vitalidad
que tuvieron hasta hace poco tiempo estos bosques.
Para cerrar la ruta bajamos desde el collado en dirección a San Martín
ignorando un par de desviaciones que salen a nuestra derecha. Al llegar
a una curva desde la que se domina Sandoñana, abandonaremos el camino
principal para dirigirnos por la izquierda hasta esa aldea, y desde allí
a San Martín.
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| Mapa de la ruta |
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