La Cueva de las Monedas ofrece lugares de gran belleza por las tonalidades que muestran las grandes coladas estalagmíticas, en las que predominan las gamas de ocre (óxido de hierro) y morado-negro (óxido de manganeso), cuyos pigmentos sirvieron a los prehistóricos para realizar las pinturas parietales. La Cueva, se denomina así por el hallazgo, en su interior, de numerosas monedas de la época de los Reyes Católicos, pero cuando fue descubierta en 1952 se la llamo "Cueva del Oso" por el esqueleto de un oso de las cavernas que allí apareció. Además de figuras de animales, - bisontes, caballos e, incluso, renos- se observa un panel especial dedicado a signos de dificil interpretación.
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