| Alrededor de una corralada o patio interior con jardín y fuente se sitúan las tres edificaciones de esta casona del siglo XVIII. La casa en piedra de sillería, junto a las antiguas caballerizas y la casa de los guardeses, forman un conjunto de especial sabor. El interior está decorado con mobiliario y elementos rústicos en un sueño de regreso al pasado, sin renunciar al confort. Desde una ladera del cercano pueblo de Carriazo se pueden abarcar los bellos paisajes de esta comarca cántabra, por la que transcurre el camino costero hacia Santiago. Se ofrecen paseos en bicicleta, deportes náuticos y juego tradicional de bolos en su propia bolera.
Calefacción, televisor, teléfono, conexión a Internet y productos de baño.
Salón con chimenea, jardín, aparcamiento, servicio de niñera (a petición del cliente), biblioteca y cafetería. Admiten animales. Cuenta con restaurante para clientes. |