Se trata de un puente medieval, construido en el siglo XVI, de similares características a los de Liérganes y La Cavada. Cuenta con tres ojos y destaca por su solidez y buen estado de conservación. Permite vadear el río Los Llanos desde el núcleo y acceder en sus inmediaciones al magnífico robledal de La Busta, retazo del frondoso bosque original que debió extenderse por gran parte del valle.
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