El Santuario de Nuestra Señora Virgen de Valvanuz.
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El Santuario de Valvanuz es punto de referencia obligado en el marco de la cultura pasiega. La devoción por la Virgen de Valvanuz traspasa los límites del Pisueña y está muy arraigada en todo el ámbito pasiego, en los vecinos valles del Miera y del Pas.
No andaba mal encaminado Lasaga Larreta cuando hablaba de "La Virgen del Pilar de los pasiegos", refiriéndose a ella como el "Ángel tutelar a quien se invoca en el infortunio y la prosperidad..."
El santuario se localiza a los pies del frondoso robledal de todos, junto a la carretera que enlaza el núcleo de Selaya con los barrios de San Bartolomé y Bustantegua, en el extremos sureste del valle.
La leyenda, con los matices que introduce siempre el beber de una u otra fuente, apunta que la Virgen se apareció a un pastor al que mostró su deseo de que fuera levantado un templo. Indicó además el lugar preciso, dejando impresa la huella de su pie sobre una roca de la que brotó una fuente. La voluntad de la Virgen se cumplió por los vecinos, quienes asesorados por el cura iniciaron, sin embargo, la construcción en un paraje más cercano al pueblo. Todo en vano, pues lo que se construia durante el día era trasladadodurante la noche al lugar elegido por la Virgen, cumpliéndose finalmente su voluntad.
La primitiva edificación, de reducidas dimensiones se fecha en torno al siglo XII.
Siglos después se amplia la construcción original, tal vez al amparo del patronazgo real que justifica un escudo en el pórtico de la ermita, fechado en el año 1682, donde se lee: "Viva el Rey de Castilla, patrono de esta capilla".
Un siglo después, un incendio destruía el retablo barroco del altar mayor, construido en Cádiz y del que aún se conserva un grabado de mediados del siglo XVIII.
La imagen de Nuestra Señora, sentada, sostiene en la mano derecha una esfera y en la izquierda, sobre la rodilla, al niño Jesús. Vestida con túnica y manto y tallada en madera, se fecha en la última parte del siglo XII.
Hoy la imagen de la Virgen se muestra en un camarín de plata elaborado gracias a las desinteresadas aportaciones de los fieles y el trabajo de la cofradía de Valvanuz, que en las últimas decadas viene velando por la buena conservación del santuario y de la aneja Casa de la Beata, restaurada en la década de los ochenta y convertida en Museo, y que alberga una exposición permanente de fotografías antiguas, en las que merece destacar las realizadas en torno a las "amas de cría" pasiegas.
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