LA COMARCA DEL PISUEÑA. INTRODUCCIÓN:
Al elaborar esta guía de la comarca pasiega,
los autores, tenemos la intención de que el lector, el viajero,
obtenga una visión global del espacio por el que se interesa.
Tenemos además, la certeza, de que el conocimiento y el disfrute
de un territorio debe pasar por recorrerlo.
Pretendemos guiar ese recorrido desde una perspectiva integral.
Esto favorece que el viajero observe el territorio desde un punto
de vista que va más allá del deleite paisajístico
o de la satisfacción deportiva. Que sea capaz de relacionar
los procesos que han dado forma al espacio que recorre, de reconocer
los valores culturales que están en la base de la identidad
de un pueblo, o de satisfacer la curiosidad que siempre se despierta
ante aspectos vernáculos desconocidos.
Pretendemos aproximarnos a la actividad de los geógrafos
clásicos empeñados en hacer de las excursiones campestres
un crisol donde fundir conocimiento y divertimento.
La organización de la guía está dirigida en
esa orientación, y con ese único objetivo. La primera
parte se apoya en una serie de monografías que introducen
someramente al conocimiento del espacio comarcal : el medio natural,
el medio vegetal, y el espacio humano, haciendo especial hincapié
en el recorrido histórico y económico, así
como en los caracteres del poblamiento en las distintas áreas
del valle.
Después se presentan veintiún itinerarios guiados.
Su estructura es siempre similar, con una introducción de
lo que se pretende al recorrer un determinado entorno, una descripción
del recorrido incidiendo en sus características naturales
y en los aspectos más destacables a nivel organizativo del
espacio, y finalmente a modo monográfico, una descripción
minuciosa sobre el aspecto más relevante de la excursión,
un bosque, un edificio, una determinada organización del
espacio agrario o urbano, un resto de antiguas explotaciones de
orden industrial o forestal...etc.
El viajero puede después organizar su estancia en la comarca
y establecer sus preferencias, o bien disfrutar aleatoriamente de
la variedad y diversidad del valle, eso sí bajo la premisa
de un conocimiento previo global, que le permitirá reconocer
aspectos determinantes en el presente del territorio, que muy a
menudo pasan inadvertidos incluso para los propios pobladores.
Sólo queda entonces hacer alguna recomendación práctica
antes de echar a andar. Es necesario tener en cuenta que algunas
de las rutas que se presentan no tienen carácter cerrado,
y resulta complicado desandar lo andado para regresar al punto de
partida.
Por otro lado conviene no perder la perspectiva de que nos encontramos
en un medio eminentemente rural con lo que ello implica. Algunas
de las rutas atraviesan, por caminos implícitamente establecidos
por la comunidad campesina, fincas o praderas que son la base de
la economía ganadera. Conviene respetar las veredas marcadas
y prestar atención al estado y época de los cultivos.
Por último señalar que resulta frecuente encontrar
portillas en los caminos, que no señalan el comienzo de una
propiedad privada, sino simplemente evitan el tránsito del
ganado entre fincas. Resulta obligado, una vez sobrepasada, volver
a cerrarla en la posición en que la encontramos.
Por lo demás la comarca ofrece en un medio de transición
entre la franja costera cantábrica y la cordillera, multitud
de posibilidades en el ámbito del senderismo, con paisajes
variados desde el rojizo aspecto calcáreo de la Sierra de
Cabarga, o las alomadas praderías del fondo del valle, hasta
las cumbres escarpadas que enmarcan el nacimiento del río
Pisueña, testigo perpetuo del devenir comarcal y acompañante
omnipresente de sus pueblos y de sus gentes.
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