EL CLIMA DEL VALLE DEL PISUEÑA.
UN AMBIENTE HÚMEDO Y TEMPLADO
Los elementos que determinan el carácter húmedo y
templado de la región son la proximidad al mar y la disposición
de los relieves de la cordillera. Desde luego, por la latitud que
ocupa, el ambiente predominante debe de quedar suficientemente descrito
por algún tipo de clima templado, como el resto de los climas
regionales de la Península Ibérica. Así es
en efecto, pero la presencia del mar, la disposición del
relieve y la consiguiente variedad de altitudes que recorren la
región, dibujan un conjunto variado de características
climáticas y aunque no se puede hablar de grandes diferencias
sí de una degradación de las condiciones del clima
oceánico costero hacia el interior de la región, acentuada
con el aumento de altitud que se experimenta en las montañas
de la cordillera.
La posición latitudinal, sobre los 42 grados de latitud Norte,
sitúa la región en la franja de los climas templados,
sobre la fachada occidental del continente europeo. Como es propio
de esta ubicación en el hemisferio Norte, los vientos que
dominan provienen del Oeste. Son éstos los que soplan con
más fuerza y mayor frecuencia, acompañando a las principales
borrascas y anticiclones que afectan a la región y configuran
su clima. Las borrascas del Atlántico Norte, formadas en
Islandia o Canadá atraviesan el océano y llegan con
vientos húmedos y tiempo lluvioso. Las que circulan por el
Ártico y se descuelgan hacia nosotros desde el Norte traen
el frío y la nieve del invierno. Las que alcanzan latitudes
cercanas a la de la región desencadenan, previamente a su
paso, los fuertes vendavales del Sur, muy característicos
de la región y que inciden particularmente en repentinos
aumentos de temperatura, en la desecación del suelo y del
ambiente, y en la fusión de la nieve si se producen durante
el invierno. El anticiclón de Azores, que estabiliza la atmósfera,
nos deja en unas ocasiones cielo gris y lloviznas y otras veces,
espléndidos días de sol con suaves brisas. Del Este
llegan los aires del anticiclón europeo, que en invierno
se extiende desde Siberia y son responsables de episodios de frío
intenso con heladas nocturnas, mientras que en verano barren el
cielo de nubes, y acompañan los días más limpios
y luminosos, aunque siempre con carácter fresco y seco.
El Cantábrico es un mar relativamente cerrado, cuyas aguas
y costas resultan atemperadas por la corriente oceánica cálida
proveniente del Golfo de México. El mar provee de humedad
a la atmósfera que en ciertas condiciones puede ser arrastrada
al interior de la región y formar nubes que quedan atrapadas
contra los relieves de la cordillera. El mar templa el ambiente
y evita que la oscilación de la temperatura entre el día
y la noche, e incluso a lo largo del año, sea grande. Las
temperaturas medias del mes más cálido, Agosto y el
más frío, Enero oscilan entre 18,5 y 7,5 ºC en
el fondo de los valles interiores de Villafufre o Carriedo, y los
19,5 y 9,5 ºC del fondo de valle de Castañeda o Penagos.
La disposición del relieve y la topografía ejercen
una acción directa como barrera ante los vientos, que se
manifiesta tanto en las zonas favorables enfrentadas a ellos, donde
se observan incrementos apreciables de precipitación, como
en las zonas que quedan ocultas, o ensombrecidas respecto de ellos.
Los que llegan desde el mar son retenidos y forzados a desprenderse
de su carga de humedad. Los que llegan de la meseta, desbordan la
cordillera y recorren los valles interiores descendiendo a gran
velocidad secos y turbulentos. Además, la variedad de orientaciones
influye en la distribución de la insolación que alcanza
el suelo, determinando solanas y umbrías y como con carácter
general, la temperatura disminuye al aumentar la altura, los relieves
más altos presentan una considerable variedad de ambientes
térmicos distintos.
Por tanto, podemos hablar de un clima oceánico, templado
y húmedo, que presenta ciertas particularidades introducidas
por el relieve y la altitud.
PRECIPITACIONES Y TEMPERATURAS
La lluvia caída en la región se distribuye entre
1300 y 1800 mm anuales, de Norte a Sur, localizándose la
zona más lluviosa al Sur, en los relieves que cierran el
valle del Pisueña, próximos a su nacimiento y que
forman un anfiteatro opuesto a los vientos dominantes. Aunque se
distribuye a lo largo de todo el año, no lo hace de forma
uniforme. Los meses más lluviosos se extienden entre Octubre
y Abril, y entre ellos Noviembre, Diciembre y Abril arrojan las
cantidades máximas. En los meses de Junio a Septiembre, la
lluvia caída disminuye notablemente, destacando Julio como
el mes menos lluvioso, por debajo de 60 mm en toda la comarca.
En invierno, la nieve aparece por encima de 1000 metros con cierta
frecuencia, pero sólo 1 o 2 días al año alcanza
el valle bajo del Pisueña, por 4 ó 5 días en
Selaya o Villacarriedo. De todas formas la nieve no permanece mucho
tiempo por debajo de 1000 metros por acción del viento Sur
unas veces, y por las suaves temperaturas generales del invierno
en otras ocasiones.
Por efecto de la altitud, de la disposición del relieve,
y de la proximidad al mar, la temperatura es la característica
que más varía dentro de la comarca. No obstante los
valores térmicos son para todo el año y en el conjunto
de la región muy atemperados: no existen fríos intensos
ni rigurosas canículas, las temperaturas medias anuales oscilan
entre los 14 y los 12,5 grados centígrados. Refiriéndonos
en exclusiva a las localidades del fondo de valle podemos acotar
algo más la descripción. En el área de Penagos-
Castañeda, sólo los tres meses de invierno desciende
la temperatura media ligeramente por debajo de 10º, mientras
que al Sur de la sierra de Caballar el invierno parece prolongarse
hasta el mes de Marzo, con temperaturas medias que bajan por debajo
de 8ºC sólo en el mes de Enero. Aún en este mes,
el más frío del año, el ambiente no resulta
demasiado frío porque la temperatura media de las máximas
supera los 12ºC, y la de las mínimas no baja de 3º
C. Pueden producirse heladas nocturnas entre los meses de Noviembre
y Abril, aunque no superan en conjunto los 30 días, y en
su mayoría los termómetros bajan muy pocos grados
por debajo de cero.
En verano, las temperaturas se mantienen agradables con mínimas
por encima de 10 ó 12 grados, y máximas entre los
20 y 25º C , aunque entre los meses de Junio y Septiembre siempre
habrá algún día que supere los 30 ºC de
máxima.
Como resumen de las condiciones en los fondos de valle valga el
siguiente cuadro:
| Mes más lluvioso |
Noviembre |
| Estación más lluviosa |
Invierno |
| Temperaturas medias máximas
de verano |
Entre 20 y 25 ºC |
| Temperaturas medias mínimas
del invierno |
Entre 3 y 6 ºC |
| Temperatura media anual |
Entre 12,5 y 14 ºC |
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